Hasta hace
un tiempo se había pensado que Jesús durante su vida terrenal lo sabía todo, lo
presente, lo pasado y lo futuro, conocía todas las ciencias incluso los
pensamientos de todas las personas del mundo. Pero con el recorrido histórico,
las nuevas investigaciones y el estudio serio de La Sagrada Escritura, se ha
podido determinar que en su vida terrenal Jesús si fue un hombre completo, pero
que no lo conocía todo; sin embargo vivió en permanente búsqueda, aprendizaje y
entrega de su amor, saliendo avante de las tentaciones y dudas que lo pudieran
aquejar. Pero esto no es una oposición a la fuerte convicción de su Infinita
Divinidad, todo lo contrario es una fiel muestra de su infinito amor por el
hombre, pues quiso vivir y compartir la vida humana en todas sus realidades
Así
continuó su recorrido terrenal hasta llegar a un hecho que terminaría de
demostrar su incalculable amor por el hombre. “A Jesús
no lo podemos entender sino por su compromiso hasta su muerte con el reino de
Dios, y otra cosa más, no podemos confesarnos seguidores de Jesús si no
conocemos a profundidad el sentido de su opción por el reino, lo que eso
implicó y la resonancia que tuvo en su momento (Pixley, 1977)” Los relatos de
la Pasión y muerte de Jesús. Unidad 1. Curso Hombre Transformador de la
Humanidad.
“Jesús descubre su vocación de Hijo de Dios y le apuesta todo al
rescate del empobrecido, el oprimido y excluido. A esa clase de personas Jesús
anuncia el reino o reinado definitivo de Dios, lo cual no fue del agrado de las
autoridades de su tiempo y por eso lo eliminaron; sin embargo, la semilla ya
estaba sembrada. Con su testimonio y con la entrega de su propia vida, Jesús
demuestra que el camino de la liberación es posible; es más, la voluntad de
Dios es que no haya nadie oprimido ni excluido, ni desposeído” Los relatos de la Pasión y muerte de Jesús. Unidad 1. Curso
Hombre Transformador de la Humanidad.
Desde que Dios quiso entrar
en el tiempo no sólo la historia de un pueblo estuvo acompañada por la fortuna de su presencia,
sino toda la humanidad, pues en nuestra historia personal podemos descubrir esa
Presencia Divina que nos acompaña y nos cuida con amor de Padre y que muy a
pesar de nuestras equivocaciones y acciones desatinadas, existe un Amor
Misericordioso dispuesto a dar todo de Sí a través del perdón.
En este sentido, podemos cambiar
nuestra historia si llegamos a ésta certeza: Cristo “me amó y se entregó a si
mismo por mi” (Ga 2, 20).

